Como diría Vitto Corleone: “Te hago una oferta que no vas a poder rechazar”. Y así lo he hecho. Resulta que en una carambola del destino, el complejo de piscina en el que estaba la mujer que ha generado ilusión en mi vida tenía una vacante y, curiosamente, tenía mi nombre escrito. Si, es cierto que ya había tenido mis merecidas vacaciones en su momento, mi viaje a Paris en Mayo, del que hablaré en algún momento o mi hermosa y cansina semana cuidando sobrinos y niños en el mismo bungalow en el que me encuentro, el pasado mes de Agosto. Pero claro, con el precio de la oferta no lo pensé dos veces y me vine de nuevo durante otra semanita mas. Lo malo es que en medio de la misma tendré que hacer una jornada completa de trabajo diurna y una nocturna, pero creo que vale la pena la estancia.
No recordaba el efecto que suponía esta bajada de precios en la llegada masiva de visitantes. La ley de la oferta y la demanda se ha cumplido a rajatabla, y el complejo está rebosante de niños y padres deseosos de pasar unos días de “tranquilidad”. Que no se de donde la van a sacar, porque ya sólo con la tarde, viendo los gritos, saltos, empujones, broncas, pelotazos, calor y ausencia de hamacas me parece difícil será encontrar esos minutos de calma en este lugar.
Pero, aun con esos condicionantes, uno puede disfrutar de ésto si sabe ausentarse de lo que le rodea y se centra en lo realmente importante en este pequeño respiro que me he dado. Aquí al lado, a pocos metros de mi, se encuentra Ella con su niño y su madre. Y justo en la puerta de al lado estoy yo. O lo que viene a ser lo mismo, estamos disfrutando de unas vacaciones juntos y eso, tras el agobiante año que llevamos, viene a ser algo así como un sueño hecho realidad.
Sin ir mas lejos, por estas mismas fechas nuestras caras reflejaban lo opuesto a lo que hoy en visto en el espejo. Tanto por su lado como por el mío sólo se imaginaba frustración tras nuestros desgastados cuerpos empapados en lágrimas y desesperación. No entendíamos como teniendo todo lo necesario, no teníamos nada y como el paso de las horas no hacía sino confirmar que cada vez nos alejábamos más el uno del otro. Pero el destino, o nuestras ganas de estar juntos, consiguieron que la lucha que habíamos emprendido diera sus frutos y pudiéramos terminar ahora tal y como estamos. Primero fue el perdón, luego la nueva oportunidad, la primera cena pública, las presentaciones y los viajes en común, el compartir a los niños y ahora las vacaciones juntos.
Imposible reflejar el año en tan pocas líneas.
Ahora dejaré de escribir. Es tarde y ya hemos acostado al pequeño. Tras toda una larga jornada de sonrisas cómplices, de caricias inocentes y de deseo controlado, estamos solos. Es momento de olvidarme del teclado y dedicarle un poco de tiempo. Que fácil me resulta soltar el ordenador y pellizcarme para confirmar que no es un sueño.
Una sorpresa veraniega
25 ago 08 Autor: chowmowan En: Personal- 1 comentario
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Confundida
25 ago 2008 | 11:45 AM
Bendito ocmplejo de piscina que te ha sorprendido tan gratamente...y bendita ley de oferta y demanda.
Descansa y disfruta