Me duele un poco la cabeza. Supongo que por haber madrugado demasiado para ver el partido de baloncesto.¡Quien me lo iba a decir! La euforia es contagiosa y llevaban tanto tiempo hablando del la final de los juegos que no quería ser el único que no supiera de lo que comentaban los demás. Encima, si llegan a haber ganado el encuentro las celebraciones callejeras no tardarían en despertarme, así que me uní a la fiesta. No comentaré nada del partido, que yo no se mucho de esas cosas. Simplemente fue divertido.
Como también espero que sea el día de hoy. Divertido y relajado. Tengo prevista una jornada de descanso-piscina-sol de esas que terminan por agotarme. A decir verdad, la semana al completo se tiñe de vacaciones disfrazadas, ya que pasaré los días que pueda en un paraíso soleado que, lamentablemente, se verá interrumpido por mis turnos laborales. No puedo exigir más, que llevo un año bastante vacacional. Mañana, además, espero llevar a los enanos y compensarles por el día tedioso de ayer.
Por lo pronto me iré a desayunar. Es un poco tarde para eso, pero ya las tripas empiezan a avisar de que las estoy descuidando demasiado. Un cafe no entra dentro del rango de nutrición adecuada, y ya es hora de que supervitaminice y mineralice este organismo que se niega hoy a perder el tiempo.