Una tarde de descanso, tras la jornada laboral de ayer que no dio para mucho. A decir verdad, para constatar que cada vez más me resulta tedioso el trabajar tantas horas de manera continuada mientras compruebas a tu alrededor como la falta de motivación es contagiosa y como uno ha tirado la toalla al ver ciertas actitudes vergonzantes contra las que uno no puede ya luchar. El sistema me ha devorado y ya no lucho contra él. Es como cuando Atreyu suplicaba para evitar que su caballo se hundiera en, creo recordar, el pantano de la tristeza o algo así. Supongo que los de mi generación saben de que estoy hablando y los que no lo sean, pues un paseo por google o la wilipedia solventarán sus dudas. Bueno, soy un sentimental y facilitaré la labor a los perezosos o curiosos.

No dare mas vueltas a lo mismo. Supongo que en todo lugar de trabajo, cuando uno pasa demasiado tiempo en el y ve que las cosas no se hacen como se debiera, siempre bajo una perspectiva subjetiva claro esta, empieza a dejarse llevar por el descontento.

Esta noche concierto. ¿Quien me lo iba a decir?. Iré a ver a Miguel Bose en directo. Y lo hare con gusto, por muy extraño que parezca en alguien con el paladar auditivo acostumbrado a otros sabores. Lo curioso es que me apetece y mucho ir a ver esta actuacion. Y no precisamente porque me apezca tararear esas ultimas remezclas horrorosas del Papito. Ya eran buenas las canciones sin esa modernización, pero las aperturas a nuevas generaciones era necesaria. Al menos no se rebajo al punto de los Dover,. Viniendo de quien viene, parece una edicion mas natural, en un artista capaz de dar mas una vuelta a su carrera haciendo lo que le apetezca en cada momento. Basta con hacer un repaso a su discografía, que no es el momento.

Voy al concierto como señorito de compañía. Siempre quise decir esa expresion aunque, a decir verdad, el motivo de mi presencia en la actuación es la tan ansiada tarea de compartir un momento. Es tan simple como eso. Me apetece estar presente y acompañar a la persona que quieres en esos instantes en los que la ilusión se transmite con la mirada. Como cuando tus pequeños ven sus regalos y sonríen ante la magia de esos detalles navideños. Salvo que, en este caso, uno actúa de manera egoísta, sabiendo que el que recibe el obsequio eres tu.

Aquí se ha montado ligera polémica con la celebración o no del concierto. Los detractores puntualizan que es indignante la preparación de un evento festivo tras los trágicos acontecimientos de la ultima semana. Hablan de boicot y esas cosas, pero por otro lado, son los mismos que acudieron hoy a la playa o que se cabreaban por haber suspendido el partido de fútbol de presentación de Las Palmas. Hoy nos paso una cosa curiosa estando de compras en un centro comercial. De repente nos avisan de que se va a guardar un minuto de silencio por las victimas del accidente aéreo. Siempre he dicho que ese tipo de condolencias tiene mucho de pantomima e hipocresía y poco de solidaridad con las victimas. Podrían haber aprovechado ese minuto y donar las ventas a los familiares que se produjesen durante sesenta segundos pero era mas bonita la foto de los trabajadores cabeza gacha y simulando tristeza desolación. Lo gracioso del minuto de silencio era poder disfrutar de la musica del local a un volumen digamos...mmm...encendido. Fue bastante curioso. Era como pedirle a la gente que se callara un segundo para poder oír el tema que sonaba. Solo falto el eslogan de que ese minuto de silencio habia sido patrocinado por el establecimiento en cuestión.

En fin. Sali de allí sin haber comprado lo que quería en un ataque de autocontrol inesperado. He de reconocer que me puede. Que no consigo detener mis impulsos de zombie en un centro comerial, pero esta vez si. Espero no escribir un articulo esta semana sobre mi recaída. Al fin y al cabo, soy un adicto social.

Me llamo David y soy comprador de productos innecesarios. Suena bien, como de club de anónimos.