Y ya está bien por hoy. Bañados y cenados, al menos el más pequeño, la jornada de este día en el que inicio reinicio mi andadura en la blogosfera llega ya a su fin. Un día lleno de contrastes. Podría definirlo como triste, anticipándome a lo injusto de esa oscura valoración.Pero escribo lo que pasa por mi cabeza ahora y una pequeña discusión sin sentido nubla lo que pudo ser un bonito día de verano. Este orgullo mío me puede, he de reconocerlo. La humanidad está plagada de errores camuflados en vestiduras de soberbia, y mi caracter se ha agriado en muy poco tiempo, para desgracia de los que me rodean.
Ahora solo tengo pensamientos para la verdad. No se si la temo o la deseo. Cómo contarles todo a estos pequeños enanos y tratar de que entiendan que todo el vendaval ha sido provocado por mí y mis deseos de ambición personal. ¿Tengo derecho a hacerles pasar por un trance como éste?. Mi verdad me disipa las dudas y asiente de forma serena para recordarme que toda decisión tomada ha sido pensando siempre en el bien de los que me rodean, a pesar del daño que les puede provocar en principio. Pues el resto sí que entraba dentro de los límites del engaño. Engaño a los que quería. A mis familiares, a mi esposa, a mis hijos y, sobre todo a mi mismo.
La verdad ha sido dura para todos. Pero el tiempo está a mi favor y parece que la luz embriaga aquellas tinieblas pasadas. Ya son muchos lo que lo han notado. Y mis niños lo empiezan a ver también.
Era un día triste, por eso inicié mi andadura en los blogs. Los resultados comienzan a dar sus frutos y ya uno se siente un poquito mejor.
Tengo que hacer una llamada.
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Me alegro mucho de que estes un poquito mejor. haz tu llamada, cierra los ojos y escucha el viento.